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Bienestar y fertilidad 13 de julio de 2026 8 min de lectura

Nutrición y fertilidad: qué comer (y qué evitar) cuando buscas embarazo

La alimentación impacta directamente la calidad de tus óvulos y espermatozoides. Descubre qué dice la ciencia sobre la dieta que mejora tus probabilidades de lograr un embarazo, ya sea de forma natural o con reproducción asistida.

OL
Dr. Oliver Lara Kferman
Director Médico, Biofert
Alimentos saludables para mejorar la fertilidad

"Doctora, ¿hay algo que pueda comer para mejorar mis probabilidades?" Es una de las preguntas más frecuentes en nuestra consulta de fertilidad. Y la respuesta es clara: sí, la alimentación importa, y mucho más de lo que imaginas.

Lo que comes no solo afecta tu peso o tu energía diaria. Cada nutriente que llega a tu cuerpo participa en procesos fundamentales como la maduración de los óvulos, la producción de espermatozoides, el equilibrio hormonal y la preparación del endometrio para recibir un embrión.

La dieta mediterránea: la más estudiada en fertilidad

Si hay un patrón alimentario con evidencia científica sólida detrás de su impacto en la fertilidad, es la dieta mediterránea. Múltiples estudios publicados en revistas como Human Reproduction y Fertility and Sterility han demostrado que las mujeres que siguen este tipo de alimentación tienen mejores tasas de embarazo en tratamientos de FIV.

🥗 ¿En qué consiste?

Se basa en un consumo elevado de frutas, verduras, legumbres, cereales integrales, pescado, aceite de oliva y frutos secos. Limita las carnes rojas, los alimentos ultraprocesados y los azúcares refinados.

Un estudio de la Universidad de Atenas encontró que las mujeres que seguían un patrón mediterráneo antes de iniciar FIV tenían hasta un 65-68% más de probabilidad de lograr un embarazo clínico comparadas con quienes seguían una dieta occidental típica. ¿La razón? Este patrón es rico en antioxidantes, grasas saludables y micronutrientes que protegen a los óvulos del estrés oxidativo.

Los nutrientes clave para la fertilidad

No se trata de obsesionarse con un solo alimento mágico. Se trata de entender qué necesita tu cuerpo para que la reproducción funcione de manera óptima.

1

Ácido fólico (vitamina B9)

Es el suplemento más conocido y por buena razón. No solo previene defectos del tubo neural en el bebé, sino que participa en la división celular del embrión desde las primeras horas. Se recomienda iniciar al menos 3 meses antes de buscar embarazo. Fuentes naturales: espinacas, brócoli, espárragos, lentejas y garbanzos.

2

Coenzima Q10 (CoQ10)

Es un antioxidante que actúa directamente en las mitocondrias, las "baterías" de tus células. Conforme avanza la edad, las mitocondrias de los óvulos pierden eficiencia. Estudios recientes sugieren que la suplementación con CoQ10 puede mejorar la calidad ovocitaria, especialmente en mujeres mayores de 35 años. También beneficia la motilidad espermática.

3

Vitamina D

Más del 40% de las mujeres en edad reproductiva tienen niveles insuficientes de vitamina D. Este déficit se ha asociado con menor receptividad endometrial y menores tasas de implantación en FIV. 15-20 minutos de sol al día y alimentos como salmón, huevo y leche fortificada ayudan, pero muchas veces se requiere suplementación.

4

Omega-3 (DHA y EPA)

Estos ácidos grasos esenciales tienen efecto antiinflamatorio y mejoran el flujo sanguíneo uterino. Un estudio en Fertility and Sterility mostró que mujeres con mayores niveles de omega-3 tenían mejor morfología embrionaria. Fuentes: salmón, sardinas, atún, chía y nueces.

5

Zinc y selenio

Fundamentales para la fertilidad masculina. El zinc participa en la producción de testosterona y en la maduración espermática, mientras que el selenio protege el ADN de los espermatozoides del daño oxidativo. Fuentes: mariscos, semillas de calabaza, carne magra y nueces de Brasil.

Lo que deberías evitar (o reducir significativamente)

Así como hay alimentos que suman, hay otros cuyo consumo excesivo puede jugar en contra de tu fertilidad.

Lo que la evidencia sugiere limitar:

  • Azúcares refinados y ultraprocesados: generan picos de insulina que alteran la ovulación. Las bebidas azucaradas se han asociado con un 20% menos de fecundabilidad.
  • Grasas trans: presentes en frituras, margarinas y bollería industrial. Aumentan la resistencia a la insulina y la inflamación sistémica, ambos enemigos de la fertilidad.
  • Alcohol: incluso el consumo moderado (más de 3-4 copas por semana) se ha relacionado con menor reserva ovárica y menores tasas de éxito en FIV.
  • Cafeína en exceso: más de 200-300 mg al día (2-3 tazas de café) se asocia con mayor riesgo de aborto espontáneo. Una taza al día es generalmente segura.
  • Carnes procesadas: embutidos y carnes curadas contienen nitratos y conservadores que pueden afectar la calidad espermática.

La fertilidad masculina también se come

Uno de los errores más comunes es pensar que la alimentación solo importa para la mujer. La calidad del esperma también responde directamente a la nutrición.

Un espermatozoide tarda aproximadamente 74 días en madurar. Esto significa que lo que un hombre come hoy puede impactar la calidad de su esperma casi tres meses después. Estudios han mostrado que hombres con dietas ricas en frutas, verduras y pescado tienen mejor concentración, motilidad y morfología espermática que quienes consumen dietas altas en carnes procesadas y grasas saturadas.

💡 Dato clave

Un metaanálisis publicado en Advances in Nutrition encontró que los antioxidantes en la dieta (vitaminas C, E, zinc y selenio) mejoran la concentración espermática en un 15-20% y reducen la fragmentación del ADN espermático.

El peso importa: ni de más, ni de menos

La nutrición no solo se trata de qué comes, sino de cuánto. Tanto el sobrepeso como el bajo peso afectan la fertilidad.

Un IMC superior a 30 puede alterar los ciclos ovulatorios, aumentar la resistencia a la insulina y reducir las tasas de implantación. Por otro lado, un IMC inferior a 18.5 puede suprimir la ovulación por completo. La buena noticia: una reducción de tan solo el 5-10% del peso corporal en mujeres con sobrepeso puede restablecer ciclos ovulatorios normales y mejorar significativamente las probabilidades de embarazo.

No es una dieta temporal: es un estilo de vida

El punto más importante que queremos transmitir es que la nutrición para la fertilidad no es una "dieta de moda" que sigues dos semanas antes de tu tratamiento. Los óvulos tardan aproximadamente 90 días en madurar desde su reclutamiento hasta la ovulación. Esto significa que lo que comes hoy está nutriendo los óvulos que ovularás en tres meses.

Lo ideal es adoptar estos cambios al menos 3 meses antes de buscar embarazo o de iniciar un tratamiento de reproducción asistida. No se trata de perfección, sino de consistencia.

"En Biofert entendemos que la fertilidad es un proceso integral. No se trata solo de lo que pasa en el laboratorio, sino de todo lo que tu cuerpo recibe cada día. Nutrir tu fertilidad es el primer paso del camino."

¿Necesito suplementos o basta con la alimentación?

En un mundo ideal, todos los nutrientes vendrían de la comida. En la práctica, hay situaciones donde la suplementación es necesaria:

  • Ácido fólico: siempre suplementar (400-800 mcg diarios), la dieta rara vez cubre el requerimiento para prevenir defectos del tubo neural.
  • Vitamina D: si tus niveles en sangre están por debajo de 30 ng/ml, tu médico indicará la dosis adecuada.
  • CoQ10: especialmente recomendado en mujeres mayores de 35 años y en hombres con parámetros seminales alterados.
  • Hierro: si tienes menstruaciones abundantes o anemia, es fundamental corregir el déficit antes de un embarazo.

Importante: nunca te automediques. Cada suplemento debe ser indicado y supervisado por tu médico según tu caso particular.

En Biofert te acompañamos con un enfoque integral. Agenda tu consulta y recibe orientación nutricional personalizada como parte de tu plan de fertilidad.

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Publicado el 13 de julio de 2026 por Dr. Oliver Lara Kferman
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